El partido aún no comenzó, pero ya se juega entre los hinchas
Con entradas en reventa que llegan, y en muchos casos superan los 260 pesos, y un operativo que contará con un policía cada treinta hinchas, el duelo entre San Lorenzo y Boca comienza a tomar calor, color, y mucho palabrerío previo en el que no faltan las sospechas de un final feliz teñido de azul y oro.Diversos puntos de la ciudad aparecieron empapelados de azulgrana con la denuncia de una definición poco transparente en el que la AFA y los medios de comunicación en un esfuerzo mancomunado luchan por instalar al "xeneize" en lo más alto del fútbol doméstico.
En las páginas de San Lorenzo, tal película de Viggo Mortensen, manejan todo tipo de teorías y se refieren a Boca como "el mimado de este triangular poco transparente e inédito". Los de Boca, en tanto, se ofenden y se sienten víctimas de una caza de brujas, pero -claro- omiten referirse a varios fallos que le permitieron llegar a lo más alto. Nadie tiene las manos limpias, todos tienen algo que ocultar, pero no dudan en ofenderse de los pecados cometidos por el vecino.
¿Por qué tanto ruido? Porque ninguno llega de la mejor manera y los dos, aunque lo nieguen, tienen mucho miedo. Boca por perder otra final, algo que se está repitiendo seguido y San Lorenzo por dejar escapar un título que parecía tan fácil que pronosticaban una vuelta frente a Huracán. "Boca tiene problemas defensivos", dijo Ledesma. Riquelme afirmó que "el clásico de San Lorenzo es Huracán". Nada mejor que atenuar las propias inseguridades intentando alborotar el avispero del otro.
La verdad es que los dos llegan con mucho trajín, con varias batallas sobre el lomo que han dejado huellas. Ischia podrá contar con Juan Román Riquelme y Jesús Dátolo, dos que están entre algodones. El 10, junto a Sebastián Battaglia, tienen el peso de cargar con cuatro amarillas. Es decir que una más y chau segundo partido. Los vaivenes físicos de Ibarra como así también las dolencias de Fabián Vargas hacen que gran parte del equipo llegue a esta instancia como puede y no como quiere. Encima como ni los propios hinchas confían en el hoy dubitativo Javier García, Riquelme tuvo que salir a respaldarlo.
Lo de San Lorenzo fue más visible ya que mostró sus flaquezas ante todos (incluso Boca que lo miraba por TV) luego de jugar con Tigre. Ahí se vio a un equipo que a medida que pasaban los minutos sus cuerpos no acompañaban lo que sus buenas intenciones proponían. Un Gonzalo Bergessio que no podía con su alma, un Santiago Solari que paga ahora su inactividad europea, sin olvidar la sobrecarga muscular que afecta a Juan Manuel Torres y preocupa a Miguel Ángel Russo.
Otro punto a tener en cuenta es la actitud que ambos equipos tomarán a la hora de encarar el partido, y es ahí donde los hinchas vuelven con sus historias que mezclan mucho de ficticio con, su seguro, toque de realidad. Los de San Lorenzo dicen que si Boca empata, después Tigre guardará fuerzas teniendo en cuenta el pasado de Diego Cagna y Rodolfo Arruabarrena, entre otros. En Boca piensan que los de "Victoria" recibirán una suma millonaria y se jugarán la vida para arruinarle el campeonato a los "xeneizes". No están exentos los de Tigre que, ya que están, se suman a la queja y maldicen por la pelea desigual entre los poderosos y la Cenicienta.
En la torta del Apertura todos buscan, de cualquier manera, quedarse con la tajada más grande. Será cuestión de rogar porque las horas pasen rápido y el partido nos robe la atención. Una vez que finalice ya veremos con qué quejarnos y a quién echarle la culpa.
Fuente: EsParaVos

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